sábado, 26 de diciembre de 2015

Entrevista con Eugenia Moraga Pinto, madre de Rodrigo Palma Moraga: “a los niños les pegaron, los maltrataron, se los llevaron y los ejecutaron”






Entrevista con Eugenia Moraga Pinto, madre de Rodrigo Palma Moraga:

“Yo quedé sin lágrimas, quedé seca de llorar, quedé con los ojos secos, pero dije no, tengo que mantener esto muy cuerdo para poder luchar. Para poder sobrellevar todo lo sucedido y poder llevarlo dentro. No puedo hacer imposible la vida de la hija que quedaba y de mi marido que estaba sufriendo lo mismo que yo. Me dije, si desespero a tal punto y me vuelvo loca, le estaré dando más trabajo a mi marido del que ya estaba sufriendo él”.

Con estas palabras, Eugenia Moraga Pinto comienza el relato sobre la muerte de su hijo Rodrigo Palma Moraga (8 años), asesinado junto a su amigo Jimmy Christie Bossy (9 años) el 24 de diciembre de 1973 en el sector de Guayacán en la ciudad de Coquimbo. A 41 años de este brutal asesinato por parte de militares genocidas, estuvimos conversando con la madre sobre lo realmente sucedido aquella víspera de navidad, sobre su dolor y su constante lucha por la búsqueda de “Verdad y Justicia” para su hijo. Reproducimos parte de esta conversación que releva detalles de la muerte de Rodrigo y Jimmy no difundidos por ningún medio de comunicación masivo. De esta manera Fuga de Tinta rinde un homenaje a Rodrigo Palma y Jimmy Bossy, pequeñas víctimas del terrorismo de Estado vivido en nuestro país.

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FDT: ¿Cómo ha sido sobrellevar este dolor por tantos años en espera de saber la verdad sobre lo ocurrido con Rodrigo y obtener justicia?

Kena: Mira lo sobrellevamos entregándonos mucho a la espiritualidad. El yoga me ha ayudado mucho, aunque yo soy de religión judía, ambas son muy parecidas. Mis amigos son muy católicos, pero se pueden llevar ambas religiones de buena manera. Nosotros los judíos siempre hemos dicho “ni perdón, ni olvido”, lo traemos en la sangre, viene en nuestros genes. Yo soy una mujer de carácter muy alegre, mi marido es muy pasivo, entonces quizás ahí formamos el equilibrio. Si no estaríamos los dos acompañando al hijo, en circunstancias que yo siento que él me está acompañando a mi. Yo siento que Rodrigo vino a enseñarnos eso, y todavía lo hace y tiene mucho que enseñarnos.

FDT: Tomando la historia no contada de la muerte de Rodrigo ¿qué crees tú que ha pasado para que este silencio se haya hecho presente durante todos estos años?

Kena: Ha sido una historia muy poco contada, ya que los medios de comunicación no nos lo han permitido porque los personajes que están involucrados tienen una red de protección grande. En ese entonces ya estaba en televisión Mario Kreutzberger, Don Francisco, y yo recurrí a él para que me ayudara a contar esta historia, porque entre judío y judío nos apoyamos, y tampoco pudo, siendo en esa época un personaje de la televisión.

Este fue un crimen tan espantoso, siempre dicen este es un caso emblemático, no se sí existirá otra caso tan emblemático, no sé si se les ocurre pensar en otro más emblemático, ya que fue un 24 de diciembre. Con mi esposo estuvimos en la exhumación de Jimmy y de mi hijo junto con el juez Guzmán y la antropóloga Isabel Rebeco. A los niños les pegaron, a Jimmy el proyectil de guerra le voló el cráneo, se lo borraron. Estaba esta parte de atrás (hace un gesto tocándose la parte posterior del cráneo), pegado con tela, pero toda la cara voló. Cuando nos entregaron los cuerpos, yo me llevé a Rodrigo al cementerio Parque del Mar en Con Con porque tenía miedo de que me lo quisieran robar, en el Instituto Médico Legal tenían la orden de no entregar su cuerpo. esto fue un crimen muy brutal.

Rodrigo Palma Moraga

FDT: Efectivamente esta es una historia callada, silenciada ¿qué sucedió ese 24 de diciembre?

Kena: Ellos estaban donde hoy está el memorial, no estaban abajo en los estanques como se ha dicho. Ellos jugaban arriba donde está el memorial como todos los días con varios niños. Entre ellos, la vecina que después de 3 años, estaba jugando y encontró el bracito de Jimmy.

Esto fue a pleno sol, porque deben haber sido las 5 y media a seis de la tarde, cuando yo salgo a buscar a Rodrigo al antejardín. Estaba mi suegra que había venido a pasar la Navidad con nosotros, ella me dice ya había bañado a Claudita (hermana), y que llamen a Rodrigo para bañarlo y cenar temprano por todo lo político que pasaba y por el toque de queda que era a las 11 de la noche. Yo salgo al antejardín a buscar a Rodrigo y no estaba, salgo por la calle, lo busco y no está, empiezo a preguntar y nadie sabía nada, empieza a pasar la hora y Rodrigo no aparece, sale mi marido, ya nos empezamos a movilizar toda la manzana y en eso sabemos que la señora Maruja Bossy, empieza a buscar a Jimmy. Él era de más carácter y se atraían, Rodrigo era más retraído, ellos siempre jugaban entre todos a la vuelta de nuestra casa. Llegó la noche, me amanecí caminando por la playa y no me di cuenta de todo lo que había caminado hasta que me vi descalza, con un pantalón blanco y una blusa floreada, lista para la cena. Me miro y corro donde Sergio Contador que era Teniente de Carabineros y que nos conocíamos, vivía muy cerca de la escuela donde iba Rodrigo. Esa noche salimos todos a buscar, estuvo personal del Gope y mucha gente. Ellos estaban con otro niño, Patricio, pero su padre pasó poco antes y se lo llevó a la casa y le dijo a Rodrigo que se fuera también. Él le dijo “sí tío ya no más”, fueron esos segundos donde todo cambió.

Ellos iban a la escuela D-43 con Claudia, estaban felices en ese colegio. En Santiago, a mi me apuntaron con metralleta, a Rodrigo le tocó ver mucho, incluso los cadáveres en el río Mapocho. Mi marido se vino en comisión de servicio como Jefe de Avaluaciones del Servicio de Impuestos Internos de la región. El día que desaparecieron, yo les avisé a Carabineros y a Investigaciones de la desaparición de los niños. Ése mismo día llegó la gente del servicio de inteligencia y ellos se hicieron cargo de todo, se instalaron meses en mi casa.

Ellos jugaban todos los días a la vuelta de nuestra casa y ahí mismo fue donde la vecina, que era niña también, jugando a tirar una lana del suelo para su volantín, la tira y sale un hueso, era el brazo de Jimmy. Ya habían transcurrido 3 años y 8 meses desde que habían desaparecido.

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FDT: ¿Cómo fue ese momento?

Kena: El día que los encontraron yo estaba en mi casa con una amiga preparando las cosas y llega mi marido más temprano de lo habitual. Él iba todos los días a almorzar, pero ese día llego como a las 11 de la mañana. Yo le dije a mi amiga: “tan temprano que llegó y yo no he preparado el almuerzo”. Lo primero que pensé fue que lo habían exonerado nuevamente y le digo “viejo te echaron otra vez de la oficina” y me dice que no. Entonces yo inmediatamente supe que se trataba de Rodrigo, y el me dijo que sí. Pedí a Dios y a mi maestro que me ayudaran en ese momento. Yo me había fortalecido en espíritu y físicamente con mi maestro de yoga, eso me ayudo a soportar todos esos años, él nos enseñó mucho de la manera de la filosofía, el porqué estamos acá, cuál es nuestra misión y la de cada uno. Ese día todo estaba raro, nadie me aviso que habían encontrado unas osamentas, mi marido llega a la casa y va donde estaba la gente, yo me quedé en casa con mi guagua. La hija de otros vecinos, al sacar una lana del suelo encontró un hueso y cuando la tira saca el brazo de Jimmy, se empezó correr la voz y todos los vecinos llegaron. Raúl les pidió que no movieran nada hasta que llegara la policía a levantar las osamentas y llegó gente del POHJ con la orden de levantar los huesos con pala y llevárselos con un arnés, de esa forma.

Si hubiesen estado los huesos ahí todo ese tiempo, los 3 años y 8 meses, debiesen haber estado con la piel seca, porque ahí es salino. Yo soy enfermera, entonces sé que hubiese quedado momificado, no hubiesen estado los puros huesos blancos y lavados, y todos revueltos. Después la antropóloga tuvo que darse el trabajo de separarlos. Mi marido vuelve y me dice “vieja encontraron a Rodrigo, están sacando las osamentas, los encontraron a 30 centímetros… a 30 centímetros” (repite Kena).

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FDT: ¿Qué explicación les dieron a ustedes de lo que había pasado, porqué los restos de ambos niños aparecían después de todos este tiempo y en un lugar en que habían buscado tanto?

A mí nadie me dijo nada, en un principio nos acusaron de auto secuestro. ¿Qué padres harían eso?, ellos eran nuestra felicidad. A Raúl se lo llevaron ilegalmente diciendo que el comandante del regimiento quería conversar con él, yo les dijo “pero que él venga a mi casa” y me dicen que no. El teniente me dijo: “también estará mi comandante” (Ariosto Lapostol), me dijeron “le prometemos que a las 4 de la tarde estará de vuelta en su casa”, y yo tenía miedo. A las 12 de la noche llegaron de nuevo a mi casa para decirme que Raúl estaba aún ocupado.

Al otro día me levanto temprano con Claudia y supimos que a mi marido lo exoneraron después de todo esto. Nosotros estábamos sin dinero. Decían que él era comunista porque ayudaba a la gente pobre en la oficina cuando llegaban y no sabía leer los formularios.

Los estanques siempre estuvieron custodiados por patrullas militares porque decían que los miristas los podían hacer volar. Nunca nadie hubiese hecho eso, porque significaba matar a hermanos, hubiesen volado medio Coquimbo, nadie es tan estúpido para hacer algo así. La patrulla pasaba todos los días por ese sector donde está el memorial, varias veces cuando cambiaban de turno. Ese día estaban todos bebidos y los disparos se escucharon durante todo el día en la cuadra de atrás, en el sector de los estanques. Esa tarde, seguramente pasó la patrulla y algo le deben haber dicho a los niños, yo creo que ellos no dijeron nada o les dijeron algo, no sé, pero algo pasó que los militares se bajaron de la patrulla y les pegaron “hasta decir basta”. Yo fui a la exhumación de los dos, con mi hijo menor ayudamos a armar los cuerpos, Rodrigo tenía costillas culateadas, costillas quebradas, fueron las palabras de la antropóloga Rebeco. Rodrigo tenía el coxis baleado con proyectil de guerra, ella cree que se puso por delante de Jimmy, quizás en un instinto de protegerlo. Pero igual el proyectil le llegó a Jimmy en la cabeza y con eso murió. Lo que yo siempre he querido saber es si él habrá sufrido, si habrá quedado con vida por mucho tiempo. Yo todavía tengo una conchita que Rodrigo tenía en su mano, que con el sufrimiento la apretó tanto que se le incrusto en el dedo y se la sacamos cuando lo encontramos. Yo quiero creer que no sufrió, científicamente sé que el dolor es una sola vez como dice mi marido, después el cuerpo ya no siente, pero sufro pensando en el dolor que debe haber sentido.

Alguien vio esa noche que en un vehículo militar echaban bolsas, como cuerpos, entonces creo que los niños en el estado en que estaban, quebrados, culateados, se los llevaron inmediatamente. Por eso hay dos tipos de tierra en el cajón en que nos entregaron los cuerpos. Cuando los encontraron, después de los 3 años y 8 meses, costó mucho tiempo para que nos los entregaran. Siempre nos daban excusas, que no valía la pena, que aún no se hacía la autopsia, hasta que llegamos con una orden para que lo entregaran. En el cajón, que era muy pequeño, había estos dos tipos de tierra. Una tierra era salina y la otra de Vicuña. Al juez Guzmán nunca lo dejaron ir a Vicuña, a él lo amenazaron, él tenía identificada la patrulla pero nunca supo los nombres de quienes iban allí, yo no creo que no sepan quienes fueron.

Yo puedo perdonar todo, a mí no me interesa saber quién los mató, pero quiero saber porqué y quienes fueron. Porque desde el tercer día que Rodrigo despareció, con mi marido supimos que fue la patrulla militar, fueron los militares. Era 24 de diciembre, imagine a esos niños después de tanto golpe, quebrados enteros, molidos, Jimmy sin cráneo. No iban a llegar con niños así al hospital, no, entonces simplemente los ejecutaron, les pegaron, los maltrataron, se los llevaron y los ejecutaron. A la antropóloga Isabel Rebeco la amenazaron con sus hijos para que no pusiera nada en el informe de la autopsia, para que no hablara. Cuando retiramos el cuerpo de Rodrigo fuimos con un gremialista de impuestos internos como testigo y el doctor nos dijo “éste es el certificado real, pero este es el que tenemos que presentar, si quieren dar sepultura a sus hijos firmen éste”. Firmamos el que nos dijo para que nos entregaran a los niños, pero nosotros ya sabíamos que había otro certificado que es el real. Al tiempo, fuimos a ver al médico y ya no trabajaba allí. La última vez que a Rodrigo lo levantaron (exhumaron), que ha sido tres veces por las investigaciones, el médico en Santiago nos dijo lo que se puso en el certificado no es la realidad, no es la verdad.

En ese entonces, el gobierno estaba dispuesto a pagar la sepultura judía de Rodrigo que costaba 7 millones de pesos, yo le dije al rabino que no tenía esa plata, yo le dije esto es aberrante. Finalmente, yo había comprado en el Parque del Mar, pero el Ministro del Interior de esa época estaba muy interesado en ayudarme, porque le convenía. Yo trabajé mucho, mucho, para juntar dinero para llevar finalmente el caso a la Corte Interamericana de La Haya y decir que esto fue de los militares de acá, los responsables estaban acá.

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FDT: ¿Cuándo hablas de responsables, quiénes son ellos?

Kena: En primer lugar me refiero a Ariosto Lapostol que era el que mandaba, en segundo lugar Juan Emilio Cheyre que era su brazo derecho. Yo por la gente que conocía acá en La Serena en esa época, había gente cercana a Cheyre y él quería entrar al círculo de estas personas. Después de esto nunca más insistió, a mi nunca me ha querido dar la cara, nunca. Le he mandado a decir de todo y nada. A mi no me interesa que me digan “fueron ellos los que dispararon”, yo sé que no fueron los que mencionó porque ellos mandaban y el “pelao” que no hacía caso lo daban de baja, todos sabemos eso. Ellos son víctimas, pero si ese día estaban bebidos y les pegaron a los niños, eso no lo acepto.

FDT: En términos judiciales, ¿en qué esta el caso hoy?

Kena: Vamos bien, Hernán Fernández es nuestro abogado. En términos de justicia con mi marido no miramos la plata, una vez el juez Guzmán me dijo “Kena a tu hijo no los vas a ver más, es una realidad dura, pero es la realidad, solo estará en tu recuerdo, en tu mente, tu lo llevas en tu retina, pero a los que lo hicieron hazle justicia”. Eso miro yo, la justicia. Por ello existe un juicio criminal y a la par el juicio civil, esperamos terminar con el criminal y comenzar inmediatamente con el civil y obtener una reparación que nos permita realizar un mejor trabajo en la “Agrupación de Ex Menores de Prisión Política y Tortura” donde participo. En el civil hemos sido una espina esperando y comenzando por Ricardo Lagos, que para mi ha sido lo más nefasto, comenzó gobernando con la derecha y sigue con la derecha, es íntimo amigo con Cheyre. Me deben mucha plata, pero esa plata no la quiero para mi. Si nos tienen que pagar que nos paguen, nosotros somos “viejos sin casa”, vendimos nuestra casa para el juicio, por eso si tienen que pagar que paguen.

FDT: Mirando otras situaciones que ocurrieron con niños en esta época, ya sea como testigos o víctimas directas como Rodrigo, ¿cómo ves la relación entre infancia y dictadura?, si bien quizás en Chile no existió una política tan explicita de violencia hacia los niños como en Argentina, existen situaciones pendientes.

Kena: Me parece horrible, espantoso. Por eso creo que es importante que nos unamos para trabajar y resolvamos estos casos, trabajando juntos, por eso es importante los recursos. Me parece indispensable trabajar juntas y saber qué paso con todo estos casos y que se haga justicia. Entonces vamos avanzando.

Agradecemos a Kena por su tiempo y fortaleza.

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