martes, 1 de diciembre de 2015

José Maza, astrónomo: “Hay que comprarse un terrenito luego en Marte, porque van a cambiarle el plano regulador y los precios se van a disparar”.

José Maza, astrónomo: “History Channel es muy chanta, por Dios que es chanta”
 Dic, 2015
Hace unos meses, el Premio Nacional de Ciencias es panelista del “Buenos Días a Todos”, donde habla de astronomía en forma lúdica y descuera a los chantas que venden la pomada haciendo astrología o predicciones a lo Salfate. José Maza no tiene pelos en la lengua para pelar a los rostros televisivos y hablar de lo botada que está la ciencia en Chile. Además da un consejo para el bolsillo: “Hay que comprarse un terrenito luego en Marte, porque van a cambiarle el plano regulador y los precios se van a disparar”. 
Hace poco circuló una carta, firmada por científicos y premios nacionales, reclamando al gobierno por no preocuparse de la ciencia. Pero usted no la firmó.
-No me gustó el tono un poquito desconsiderado en que estaba escrita. Tampoco me gusta sumarme a gritos destemplados. Eso no quiere decir que no esté de acuerdo con lo que dicen los científicos. Hay que saber decir las cosas con la fuerza apropiada, pero la carta estaba un poquitito pasada de rosca. Eso de que los gobiernos “eligieron la ignorancia”, me parece una insolencia.
¿No es así?
-Los gobiernos no han privilegiado ir hacia una sociedad del conocimiento, pero eso no significa que hayan elegido la ignorancia, es distinto. Ya el puro título de la carta me parece incorrecto. No hace más que pegarle una bofetada al gobierno. Hay que mantener cierta forma republicana.
¿Qué detonó esta crisis en la ciencia?
-Ocho meses antes del fin del gobierno de Piñera, el presidente de Conicyt, el doctor José Miguel Aguilera, renunció. Uno decía “a quién van a poner”, pero no pusieron a nadie. Empezó este gobierno, pasaron seis meses, y nada. Evidentemente, llenar ese puesto no era prioridad. Al final se nombró a Francisco Brieva, mi exdecano en la Facultad de Ingeniería, que suscitó un consenso enorme en toda la comunidad científica. Uno creía que no se metería en este cacho, pero tomó el desafío. Después de trece meses, empezó a hacer cosas, pero chocó contra un muro y otro. La guinda del queque fue que durante seis meses no fueron capaces de pagarle su sueldo.
Que no le paguen al presidente, deja al descubierto el despelote que hay en Conicyt.
-La burocracia de Conicyt es cosa terrible. Esa cuestión fue como decirle “mira, creís que eres el jefe, pero los jefes somos nosotros”. Al final, la burocracia es la que manda. Cuando a los alumnos se demoran en pagarles las becas, es porque todo funciona mal, pero que Conicyt no le pague el sueldo a su director, es un poema. Antes de hacer efectiva su renuncia, Pancho Brieva le mandó una carta a la ministra y a la presidenta. Ninguna de las dos se dignó responderle. Fue como que le dijeran “te aceptamos la renuncia, chao”. Nunca le dijeron “pero, profesor, qué pasa, cuál es el problema”. Nada: la ministra chao, la presidenta chao. Y Brieva deja este cargo inmanejable porque el gobierno no le da ninguna prioridad a la ciencia.
¿Le han ofrecido hacerse cargo de Conicyt?
-Yo, en Conicyt, al cabo de una semana renuncio. Porque uno renuncia o se suicida. Afortunadamente nunca me han ofrecido ningún cargo. El que aceptó ahora fue Bernabé Santelices, pero solo por dos meses y ad honorem. O sea, no le pagarán los dos meses. ¿Cómo puede ser? Es inmoral nombrar a una persona y no pagarle un sueldo. Impresentable.
Parece que las cosas vienen mal hace rato.
-Sí. Piñera hizo una comisión para ver qué hacíamos con la ciencia. Longueira incluso le sugirió que Conicyt pasara al ministerio de Economía, así la ciencia se metía con la tecnología e innovación, porque invertir en ciencia ellos lo veían como buen negocio. Los científicos se opusieron. Al final, la comisión recomendó crear un ministerio de Ciencia y Tecnología. Pero no pasó nada. La presidenta Bachelet, a comienzos de este año, creó una comisión que tenía 90 días para tirar recomendaciones y esa comisión le recomendó crear un ministerio de Ciencia y Tecnología. La presidenta se opuso, porque no estaban las condiciones en el país, qué sé yo… Entonces hay una frustración en la comunidad científica, porque para qué nos preguntan si las recomendaciones nuestras no las toman en cuenta.
LA CABEZA AMOBLADA

¿Cuáles son las consecuencias de este despelote para el país?
-Chile tiene tres universidades entre las mil mejores del mundo, pero ninguna entre las mejores cien, ni entre las mejores 300. Las dos que se disputan el primer lugar están en el lugar 420 o 440 del ranking en Shangai. ¿Y por qué está rankeada la Universidad de Chile? Gana puntos porque dos de sus exalumnos han obtenido premios Nobel: Neruda que cursó un semestre estudiando francés y la Gabriela Mistral que pasó tres veces por la Casa Central. Si los sacas a ellos, nos caemos en el ranking. Las grandes universidades atraen a premios Nobel a dar cátedras, ¿pero aquí qué premio Nobel está haciendo clases? ¡Ninguno! Tenemos universidades, comparadas con las mejores, muy deficitarias.
¿Eso quiere decir que los profesionales que están egresando de la Chile son charchas?
-No. En la Facultad de Ingeniería entran 750 alumnos y el último entra con 720 puntos. Definitivamente están dentro del mejor 3% de los que dieron la prueba. Y a los que les va bien, suelen ir afuera y no hacen el loco. Pero si Chile invirtiera diez veces más que el 0,4% del PIB que invierte ahora en investigación, cambiaría la cosa. Ahora invertimos once veces menos que Israel, diez menos que Finlandia. Y Finlandia tiene tres veces menos población que Chile, pero tiene 60 mil científicos, en cambio nosotros tenemos seis mil. La pena es que si Chile se demora 50 años en hacer investigación de verdad, nos retrasaremos 50 años más en llegar a un nivel de desarrollo superior.
¿Tan así?
-Claro. Reclamar por la investigación científica no es como el paro del Registro Civil, que es para darle plata a esa señora que estaba peleando. No es para darles más plata a los científicos, es para que Chile invierta más en generar un aparato de investigación que lleve al aparato universitario a un más alto nivel. Sin eso seremos un país mediocre, un país malito. El presidente Piñera decía que estábamos a diez años de tener el desarrollo de Grecia. Pero no cacha que en Grecia aprendieron a pensar hace 2500 años con Sócrates, Aristóteles, Platón y Pitágoras. Nosotros todavía no aprendemos a pensar. ¿Cómo vamos a ser iguales que los griegos? Estarán pasando ahora apuros económicos, pero tienen la cabeza ordenadita hace tiempo. Desarrollo no es sinónimo de tener plata, sino de tener amoblada la cabeza.
¿Pero para qué tener más científicos? Una de las quejas de los mismos científicos es que no tienen pega. Ni las empresas los reciben…
-No me preocupo de los científicos, porque sé que se las arreglarán como sea, tienen la cabeza más amoblada que cualquiera. Jorge Babul dice que las empresas deberían recibir a los científicos. Eso es erróneo.
¿Por qué?
-Me río un poco, pero la gran mayoría de la industria chilena es como de los chanchitos de greda de Pomaire. ¿Dónde tenemos industria que esté al borde del desarrollo tecnológico? No hay. Los inversionistas van a contratar a científicos cuando la inversión lo amerite. Si la industria del vino fuera maravillosa y estuvieran creando vinos espectaculares, con gusto a pescado, a lo mejor tendrían ingenieros químicos y laboratorios de investigación. Pero la industria chilena es tan del siglo XVIII que no necesita investigación y desarrollo. Por eso el país tiene que crear investigación y desarrollo para educar a una generación de técnicos y profesionales que salgan con otra mentalidad y mucho más conocimiento para hacer emprendimientos.

CHANTERÍO EN LA TV 
Es panelista del “Buenos Días a Todos”. ¿Se imaginó alguna vez que sería rostro de TV?
-Soy casi rostro. Ha sido muy agradable. Creo que he estado en casi todos los matinales, menos Chilevisión. Hace más o menos dos meses estoy en TVN y los tipos son muy gentiles conmigo. Los camarógrafos me saludan de abrazo y beso, me convidan unos sanguchitos y bebidas. Lo paso bien. Puedo hablar un poquito de astronomía y poner un poquito de sensatez en estos temas, como con la Claudia Conserva, que es más esotérica que las arañas, y poder decirle “sabís qué más, cabrita, no hablís tonteras”. Esta vitrina me sirve para predicarle a no conversos.
¿Cómo así?
-No es lo mismo dar una charla a 50 gallos, que les interesa la astronomía, que hablarle a gente que le importa un pepino. Con que uno pueda meter un temita chico, aunque sea de forma medio lúdica, me doy por pagado. Ahora, veo los otros matinales, mientras espero que mi señora se termine de encachar, y son de una vulgaridad… El de Mega con Lucho Jara, que cree que su ombligo es el centro del mundo, es patético. El nivel de lenguaje es horrible… Me sorprende mucho cuando el tema del matinal es “cómo te fue anoche en la cama”. Caramba, ¿no hay ningún tema que no sea ir a la vulgaridad absoluta? Con esto del diputado Ceroni quedé medio abismado.
¿Por qué?
-Pareciera que la intimidad de los demás no existe, que todo es cancha para ser mostrado en los medios. Entonces, un periodista ve a este pobre infeliz del Ceroni chateando, llega y publica su intimidad. Es complicado. Yo creo que el Kike Morandé marcó un antes y después en la tele: hizo que las vulgaridades pasaran a ser cosas habituales. Y programas como el matinal de Mega son la oda a la vulgaridad. El príncipe de la vulgaridad es Lucho Jara. No puedo estar una hora y media viendo a Lucho Jara hablando de Lucho Jara. No me da para tanto.
¿Le gusta verse en pantalla?
-Me da cierto pudor. No tengo ninguna grabación de algún programa en que yo haya salido, ni leo mis entrevistas. La otra vez me llamaron para participar de un reportaje sobre genios. Pero cómo se les ocurre llamarme, les dije. No soy genio ni nada. Todo lo que soy se lo debo a cuatro leseritas que hecho en mi vida y que me hicieron ganador de un Premio Nacional. Pero nada más. Los astrónomos no somos ni filósofos ni iluminados.
A usted le gusta pelear en pantalla. Hace un tiempo se agarró con un ciclista furioso.
-Sí, con un tonto bien acalorado de cerebro.
¿Por qué pelearon?
-El Julián Elfenbein, que siempre me agarra para la chacota, me dijo que me quedara en la conversación. Le dije “pero qué voy a decir”. Al final dejé que me sentaran al lado de este furioso ciclista. Y el Julián y la Karen, los anfitriones, nunca se le tiraron encima de la yugular a este tipo que era insoportable. Yo estaba sobrando, parecía tonto y me puse a reír. El Julián se dio cuenta y me preguntó que por qué me reía. Yo le dije: “de las tonteras que dice él”.
¿Qué tonteras decía?
-Quería que todos anduviéramos en bicicleta o en micro. En una ciudad con seis millones de personas. “No, es que si uno va en micro, va contemplando la ciudad”. No sabe que cuando uno va a trabajar, no anda en la onda de contemplar la arquitectura de la ciudad. Y el tipo dale: “No, pero es que la bicicleta no sé qué”. Me piqué tanto que le dije al final: “Sabís que más, por 17 años nos dijeron en este país cómo teníamos que pensar y comportarnos, así que por favor no me vengas a decir que me baje del auto, porque yo no te voy a decir que te bajes de la bicicleta”. El tipo siguió. Decía que era ineficiente andar en auto. “¿Acaso te he dicho que ando en auto porque es eficiente? Yo me subo a mi auto, le pongo aire acondicionado y un concierto de Vivaldi. Y si me pilla un taco de tres horas, bueno, escucho tres horas a Vivaldi en mi auto. Y por último –le dije–, trabajo en un cerro y si subo en bicicleta me tendrían que llevar al hospital con un infarto”.
Lo otro que lo saca de sus casillas son los chantas.
-Sí, los que salen con predicciones de temblores o terremotos. Hay varios chantas en la tele a los que les dan cierta importancia.
Como Salfate.
-Salfate, chanta total. O esa Red Quake Alert, chanterío total, tonterías que no tienen fundamento. Hay un señor, llamado Sixto Paz, que viene aquí a decir que ha sido abducido y llevado a Ganimedes por los ovnis. Puras leseras de un nivel de chanterío espectacular. Hay otro chanta, Contreras, que estaba en Mentiras Verdaderas, aunque en ese caso eran Mentiras Mentirosas, hablando de conspiraciones de mujeres que habían sido asesinadas. Es un tipo que habla con la voz profunda, buenmocito, doctor en filosofía de las ciencias. Estoy seguro que ese gallo debe tener un doctorado en filosofía de las ciencias en Melipilla, porque es muy chanta. Lo triste es que la gente crea todo lo que dice.
¿En la astronomía hay chantas?
-En la profesional, no. Pero hay una zona gris, donde están los astrónomos aficionados, algunos con su propia teoría cosmológica y que desarrollan ideas bastante enloquecidas. Chanta también es History Channel, por Dios que es chanta.
Tienen un programa que se llama “Alienígenas ancestrales”.
-Basura químicamente pura.
Hay gente que les cree, porque salen científicos avalando sus teorías.
-Pero es chanterismo. Ponen a un tipo de la Nasa y le preguntan qué opina sobre Ganimedes. El tipo les responde “bueno, los satélites de Júpiter son muy interesantes y Ganimedes parece ser el más grande”. Responde cuestiones sensatas, nada fuera de lugar, pero una voz en off dice “bueno, como escucharon ustedes, este señor de la Nasa no descarta que en Ganimedes pase esto”. Inventan un relato de la insensatez. Y después de una hora, como viste personas de la Nasa, te quedas con la idea de que todo lo que escuchaste es la verdad.
Algunos creen que algunas pirámides, como las de Egipto, fueron creadas con ayuda extraterrestre.
-¿No se habrán fumado un huiro de este volado? Es una cosa de niños, de tontos. Hasta Superman podría haber trasladado las piedras con su capa antes que un alienígena. Superman es mucho más real que un ovni, al menos te lo imaginas con la capa. Pero un alien… ¿qué es eso?
O sea, no cree en los alien…
-No. Si veo una luz en el cielo en la noche, podría hacer una lista de cien posibilidades para explicarlo y en el último lugar estarían los ovnis. Diría que puede ser un avión, un helicóptero, un planeador, un cóndor, una bandada de pájaros, un chancho volador, el elefantito del Jumbo, Superman que se alió con el Hombre Araña, la Caperucita Roja y al último, cuando se me acaben todas las ideas, diría que son extraterrestres. Poner primero a los extraterrestres es una cuestión delirante. Al manicomio hay un solo paso.
¿Pero nada lo hace dudar de la existencia de seres extraterrestres?
-A lo mejor también hay caballos de siete patas, pero no los he visto nunca. Si un astrónomo pillara un ovni en un observatorio, el gallo estaría fascinado y sería el primero en ir con un martillo a pegarle al ovni y sacarle un pedacito para decir “mírenlo, tengo un pedazo de ovni”. Bastaría un pedacito para creer, y los ovnis pasarían a ser algo real. Pero no hay nada. Ni siquiera un tornillo de un ovni. Sí creo que en la Vía Láctea hay 200 mil millones de estrellas. Y en torno de cada estrella, hay varios planetas. Y alguno debe estar justo a la distancia precisa como para que el agua no esté tan fría ni caliente y permita la vida, entre esos miles de millones de planetas de la Vía Láctea.
Ponerse a pensar en eso es una locura…
-Sí. A lo mejor la vida puede ser más difícil. Y de cada millón de planetas donde podría surgir la vida, solo surge en uno. O a lo mejor surge vida en uno por cada 200 mil millones, y podría ser solo nuestro planeta. Pero, como en el universo hay 100 mil millones de galaxias, cada una con 200 mil millones de estrellas, es seguro que existe vida en otros planetas a caudales. Pero a lo mejor entre nosotros y la civilización más cercana hay dos millones de años luz de distancia.
Si es así, sería imposible establecer contacto…
-Si la luz se demora dos mil millones de años en venir, ¿cómo van a venir seres en naves desde allá? Es una locura. Como los signos del zodíaco, que son chanta total.
Usted predica harto contra los astrólogos.
-Sí. La astrología es de lo más chanta que he escuchado en la tele. El otro día estaba la Katherine Salozny asociando colores con el zodíaco: decía que el amarillo era el color de capricornio y el verde, el color de no sé qué. Si en Chile hay más o menos un millón y medio de personas con el mismo signo zodiacal, debiera haber un millón y medio de giles, como yo, que son capricornio. ¿Y creerías que tenemos algo en común con ese millón y medio? No. Una vez la Margot
Kahl me preguntó qué signo era. Le dije no me preguntís tonteras, también te puedo decir cuánto calzo, pero es de ninguna importancia. ¿Cómo va a ser importante dónde estaba el sol, proyectado sobre el cielo, en el momento en que nací?
A la gente le gustan los horóscopos. A Pedro Engel le va muy bien en el matinal del 13.
-Pero él es de un nivel de chanterismo total-total, absoluto. Hace cuatro años estuvieron a punto de contratarme en Canal 13 para que discutiera con Engel o con Jaime Hales, un charlatán, pero les dije que no tenía tanto sentido de humor para ponerme a discutir con chantas. Me da rabia que engañen a la gente. El Pedro Engel sabe que está engañando a la gente, no me cabe la menor duda: en la soledad de su casa, al final del día, Engel sabe que está engañando a la gente y le da lo mismo, porque gana plata con eso.
ONEMI INTERESTELAR
En Internet circula una entrevista suya en la que dice que Chile es el país peor ubicado si cae un meteorito a la Tierra.
-Por estar ubicado frente al Océano Pacífico. A lo mejor se me fue la lengua al decir aquello. Pero si cae un meteorito enorme –no como el que cayó en el 2013 en Rusia, de 27 metros, que terminó siendo un chiste– puede dejar la escoba. Estoy pensando en un meteorito como el que cayó en Yucatán y mató a los dinosaurios, que medía como diez kilómetros.
¿Por qué en el Pacífico y no en la tierra?
-Perdona que te ponga un ejemplo medio brutal: si te disparo una bala, lo más probable es que te llegue en la guata o en el pecho. Difícil que sea en una oreja. Y la guata de la Tierra es el océano Pacífico. La otra parte grande es Rusia, donde han caído dos meteoritos en el siglo XX: uno en 1908 de 50 metros que explotó arriba en la atmósfera y provocó que cayeran árboles en una extensión de 200 kilómetros, y el del 2013. A lo mejor ninguno de esos iba a provocar un tsunami devastador, pero si uno más grande cae en el Pacífico, puede ser devastador. Deberíamos tener una alerta temprana, una Onemi Interestelar, para estar precavidos.
Pero que funcione bien…
-Claro. Que diga: “córranse todos del borde costero, porque puede venir una ola de 50 metros”. En este momento, la Nasa está patrullando los cielos y han captado 11 mil asteroides de más de 300 metros de diámetro, en órbitas que pueden acercarlos a la Tierra a niveles un poquito peligrosos.
Pero tendría que ser un asteroide grandísimo, de esos que no caen ni siquiera uno por siglo, tal vez cada mil o cien mil años.
Ahora la curiosidad es conocer Marte…
-Ese es el desafío. Hay que comprarse un terrenito luego en Marte, porque van a cambiarle el plano regulador y el precio se va a disparar, ja, ja, ja. El cielo en Marte debe ser espectacular.
¿Por qué?
-La atmósfera es 50 veces más tenue que la de la Tierra. Mientras acá la presión atmosférica es un kilo por centímetro cuadrado, en Marte es de 20 gramos. Eso hace que el cielo deba ser mucho más oscuro, realmente negro. Bueno, el cielo en la Luna también debe ser espectacular, porque no hay atmósfera. Y la noche en la Luna dura 14 noches seguidas. Si uno tuviera un telescopio podría estar 14 días dándole a los objetos que vayan pasando. Sería muy bonito.

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